M's profileLA PERSPECTIVA DEL MONST...BlogLists Tools Help

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    Episodio 4: CUERPO SOLITARIO EN EL VACÍO


    Oh sí oh sí ooooooh síííííí


    Me abro a tí, me entrego, te espero, desespero, enloquezco, me pierdo, sí, sí, ven, ven, cae...

    Ésta es mi anatomía, éste es mi sabor, conócelos...

    Es noche, en la noche me visto de pecados, mis pecados, que saco al exterior, sangrantes, frenéticos, reventados de pasión, quebrantando la cordura. Soy loco, soy lobo. Soy yo, sin haberlo sido nunca antes. Por este instante, por este único instante. Reniego del amor, reniego de la sensatez, reniego de todo lo que es y lo que no es. Soy una ventana en la oscuridad: el paisaje que podrás ver a través de mí no tiene nada de hermoso, es desolador, es tortuoso, es el cadáver de un bufón, es el aullido de un alma solitaria en una distancia atroz.

    Demasiado tiempo he perdido, soñando con devastar la Belleza, con pervertirla y hacerla arder... Demasiado tiempo se me ha esfumado ansiando esa misma Belleza, la que me enferma, la que me obsesiona...


    Episodio 3: LA VERDAD REVELADA POR LA LAGARTIJA


    La lagartija se devora a sí misma dentro del tarro de cristal. Alejada del mundo exterior, del alimento, de la luz, de la cordura, de las reglas que hasta hace poco regían su existencia, ahora sólo le queda la autodestrucción. Éste es el efecto de todas las burbujas, el destino de todos sus prisioneros.

    Et tu, pequeño cabrón, te deleitas con el sufrimiento ajeno. Ya pasó el tiempo en que jugabas con tus juguetes, en que construiste un pálido mundo aparte en torno a ellos, en que comenzaste a despedazarlos cuando el tedio te invadió.

    Pequeño cabrón. Como eran seres artificiales, puesto que carecían de todo rastro de vida, ya que tú eras el maestro y tirano, qué importaba destruirlos. Esas ejecuciones, esas violaciones, esos pequeños asesinatos, sin embargo,... no te satisfacían. Tú ansiabas ver sangre derramada. Derramada por ti, por supuesto. Pequeño cabrón.

    Por eso atrapaste a la lagartija dentro del tarro. Querías sentirte dios y juez universal. Querías ver cuánta agonía soporta una vida privada de toda libertad. Estabas seguro de que la locura acaba emergiendo en situaciones extremas, en cualquier ser, porque te convencías de que ése es el estado natural y el misterio último de todo aquello que camina, repta, nada, vuela y echa raíces en este mundo.

    ¿Estás contento, pequeño cabrón? ¿Cuál será tu próximo movimiento?

    ¿No te das cuenta de que tú también estás atrapado en un tarro?